martes, 1 de diciembre de 2015

Carta a Venezuela


  • Para un gran país, llamado Venezuela: 
Desde hace mucho tiempo aprendí qué era amar a éste país, a ésta tierra, a ésta patria que duele hasta en el hígado; que saca una sonrisa con tan sólo escucharla nombrar en el exterior; ésta hermosa tierra que es VENEZUELA y que durante años fue el nido de muchos ciudadanos del mundo que por cuestiones de guerra y conflictos, se refugiaban en éste país que los adoptó como hijos suyos. Hoy escribo éstas líneas con mucho sentimiento, con mucha angustia pero a la vez ganas de dar el todo por el todo, porque nos lo merecemos; y escribo ésta carta a mi país y a todos mis compatriotas: a mis hermanas, a mis vecinos, a mis amigos, a mis conocidos, a los que veo en las calles, con los que me tropiezo caminando para ir a estudiar, hoy les escribo ésta carta a ustedes que, como yo, están cansados de tanto.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Anatomía de un maniquí


Todos sabemos qué es un maniquí, por lo menos, alguna vez hemos visto uno en los grandes o pequeños escaparates de las tiendas de ropa de los centros comerciales de nuestra ciudad, sabemos cual es su función y cómo actúa ante el mundo; tieso, descolorido, con su ceño fruncido, sin corazón, muchas veces sin ojos o boca determinada y obviamente sin cerebro. Sin cerebro es justamente como son los maniquies, tanto de plástico como de carne y hueso en la sociedad contemporánea. Caminando, yendo de un lado a otro, hablando, luciendo sus grandes prendas y lujos, tratando de ser felices y riendo para aparentar satisfacción; es lo que diferencia a un maniquí de plástico a uno de piel, que solamente por su anatomía llamamos "humano". Que agradable es salir a la calle y darte cuenta cuando estas dialogando u observando a una persona real, que no es un maniquí de la sociedad, que no esta sujeto a la moda o a la lucha de posiciones sociales, que sabe lo que quiere, que sabe lo que dice, y aún mejor, que sabe lo que piensa.

domingo, 4 de octubre de 2015

La pobreza es nuestra


Difícil y dura es la pobreza hoy en nuestro mundo; cada día la lucha contra éste problema "parece irse extendiendo más", pero los resultados no se ven a la primera. Diariamente, según la ONU y sus organismos, 100.000 personas mueren de hambre en todo el mundo, aproximadamente, cada 5 segundos un niño fallece a causa de la falta de alimentos y con tal alarmante cifra, el Banco Mundial nos da la información de que más de 1.000 millones de personas vive en la pobreza extrema; 70% de esas personas, son mujeres. Mientras leemos todas ésas cifras, que a muchos cuesta creer o pide una revisión para verificar si es verdad, la pobreza sigue cobrando vidas en el mundo y los gobernantes continúan "intentando" resolver; bien diría Indira Gandhi, que la pobreza es un "cáncer" que afecta a la humanidad, tal vez esa comparación no sea la más correcta, pero lo que sí no podemos negar es que la pobreza es una grave enfermad que no perdona. Triste es salir a las calles de nuestros países, ya sea en América Latina o en Asía Central, y observar en cada esquina o avenida a madres y niños sufriendo ante la falta de alimentos y con ellos de oportunidades. 

martes, 1 de septiembre de 2015

Reflexiones de un idiota


Naturalmente, el hombre ha sido creado como modelo de otro, ha sido manipulado desde tiempos inmemorables por otros hombres que al igual que él, alguna vez lo fueron; el hombre tiene causa y efecto al momento de vivir, la causa de las ganas de vivir y el efecto que se le da morir. Muchas veces hemos crecido con las ganas de cambiar el mundo, incluso aún las tengo porque me considero un soñador innato, pero nunca nos hemos sentado bajo algún limonero y en una mecedora de madera a reflexionar si podemos cambiarnos ante todo a nosotros mismos, considerando que somos parte del mundo al que queremos cambiar. Saramago decía algo como que "los pesimistas son los únicos que quieren(desean) cambiar el mundo porque los optimistas están contentos con el que tienen"; si es así, entonces soy un pesimista convencido, porque éste mundo en el que hoy vivimos necesita un cambio radical e inmediato. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Más puentes, menos muros


El mundo está lleno de muros; de cientos de muros que dividen a pueblos y se proponen a dividir continentes enteros en "pro" de la seguridad nacional y del resguardo de sus ciudadanos. Europa es el continente con el ejemplo más vivo que puedo dar de cómo se pasa de derribar un muro (como el de Berlín) a cómo construir vallas contra los inmigrantes ilegales que huyen de la guerra y la pobreza desde, distintos puntos, desde Asia hasta África, cuyos continentes han sido colonizados por países de la Unión Europea, incluso. En Venezuela pasa algo similar con la nueva estrategia del régimen de Maduro al cerrar la frontera e iniciar la deportación y repatriación masiva de colombianos; más la vergonzosa campaña iniciada por las fuerzas del estado, al momento de revisar y derribar por la fuerza las viviendas humildes de los colombianos en los municipios cercanos a la frontera. Todo esto aparece, en las pantallas del canal del estado, como un acto "heroico de la revolución para salvar al pueblo del paramilitarismo", pero en la calle la gente opina otra cosa. Nicolás Maduro tiene reñida la próxima elección donde se elegirán los diputados a la Asamblea Nacional y donde el nefasto partido gobernante -PSUV- no tiene las de ganar precisamente. Usar la excusa de la existencia de paramilitares, en territorio venezolano, para  cerrar la frontera y repatriar a miles de colombianos es descabellado, puesto que ha sido la "Revolución Bolivariana" la que sin dudarlo le ha abierto las puertas de Venezuela a grupos terroristas como las FARC-EP y al ELN; y tal vez muchos no lo recuerden, pero nuestro país ha sido utilizado como guarida de la guerrilla más sanguinaria de nuestro continente. Es muy lamentable lo que ocurre y de la forma que es ejecutado por un gobierno incapaz, que no tiene sentido común porque sus ambiciones políticas los han llevado a atacar a los mismos extranjeros que hace unos años trajeron al país para que, con cedulación aprobada, votarán por Chávez y lograrán "el sueño de Bolívar", por supuesto, todo un engaño y farsa. La campaña mediática del régimen es hacerle creer a los venezolanos, que la culpa de la escasez y contrabando es únicamente de los colombianos, lamentado que existan muchos de ellos involucrados en esas mafias, pero sabemos que tal afirmación es tan demagoga que busca, incluso, el odio contra los mismos para intentar cubrir la crisis que el Chavismo ha generado en Venezuela (la peor en más de cincuenta años, si no es que es la peor de todas). La xenofobia abunda en muchos oficialistas, sus palabras son tan ofensivas como asquerosas, una especie de discriminación y odio que les ha sido inoculado desde lo más alto de la cúpula gubernamental; cosa que alarma a cualquiera, tanta vociferación de mentiras y calumnias han hecho que muchos colombianos en su país, lleguen a atacar a los venezolanos por ser "cómplices de Maduro", cosa absolutamente falsa porque tengo la certeza de que la gran mayoría de los venezolanos rechazamos tal acción.

jueves, 13 de agosto de 2015

Las cadenas de odios


El odio es un sentimiento despreciable que suele abundar en muchas personas en el mundo entero, además, abundan diferentes tipos de odios pero que igualmente son nocivos para el ser humano y la sociedad en general. En la Venezuela "socialista", el odio ha logrado alargar sus tentáculos en una cantidad importante de ciudadanos que lo hacen ver en la calle, desde el momento en que están en una cola, en una parada de auto-bus o en la sala de emergencia de un hospital. La sociedad venezolana tiene unas cadenas de odios que día a día se van alimentando y creciendo, gracias a la polarización y a la desastrosa situación que se vive y que hace imposible, para muchos, mantener la calma. Es alarmante salir a la calle diariamente para hacer las diligencias y trabajos que cada individuo en este país tiene y poder sentir la tensión que en Venezuela se respira; ir en el transporte público un día normal es verdaderamente un absoluto desastre, no sólo por el mal estado del mismo, sino, por todo lo que los ciudadanos hacen y como lo expresan ante los demás. Las discusiones de la situación del país es el pan de cada día en Venezuela, y admito que he caído en esas discusiones muchas veces porque causa indignación ver como tanta ignorancia y desconocimiento real de lo que ocurre hace que, en muchos casos ésta crisis empeore. 

jueves, 2 de julio de 2015

¿Y si el equivocado soy yo?


Tengo varios días haciéndome una pregunta que no deja de darme vueltas en la cabeza, luego de leer y ver tantas noticias y presenciar esta desoladora realidad que vive Venezuela, siento que es necesario que como ciudadanos evaluemos cada punto de vista y luego saquemos una conclusión al respecto. Yo lo he hecho. 

Todos los venezolanos tenemos, por lo menos, uno o dos familiares que siguen al régimen actual, se declaran "chavistas", y cada uno de de los venezolanos hemos podido discutir opiniones con ellos sobre la crisis que esta padeciendo el país, ahora bien: ¿Nos hemos preguntado si en toda esta disputa política, los que nos identificamos como opositores, somos los equivocados? seguramente  me dirán que con el simple hecho de preguntar eso ya estoy "dudando de mi posición política", pero no es así, es sólo una dinámica de entendimiento ante estos terribles problemas. Conversando con amigos y familiares chavistas, he logrado entender que ellos piensan lo siguiente sobre el régimen socialista: