La muerte es un proceso muy triste y doloroso para aquellos que aman a esa persona que ya no esta; es un cambio duro para las personas que se quedan aquí con nostalgia y tristeza pero con buenos recuerdos que vivieron juntos. Con los procesos políticos es parecido aunque tienen diferencias: Todo proceso político cae y sube, cuando alguien muere solo queda en los pensamientos o en alguna que otra fotografía. Luego de la caída de la Unión Soviética en 1991, muchos ex-soviéticos entraron en una profunda depresión; desde Moldavia hasta Uzbekistán lloraban, la nostalgia era cada vez mayor y el recuerdo de aquellos años rojos quedaron grabados en la mente de millones.
Las revoluciones, en específico, logran calar en los ideales y sentimientos de ciudadanos descontentos con sistemas económicos que no son de su preferencia, es el caso de la Revolución Cubana y la Revolución Bolivariana. Cada uno de estos dos procesos políticos-económicos, lograron tocar al más pobre, tuvieron la astucia de enamorar y fanatizar a millones de ciudadanos, así como también lograron empobrecer a los mismos. Las revoluciones pueden enamorar, pero terminan rompiendo corazones.

