Es suficiente con leer la historia de la humanidad y constatar que los jóvenes siempre hemos tenido, de una u otra manera, gran parte gloriosa en las enormes enciclopedias que podemos encontrar en las bibliotecas o librerías. Hemos sido los jóvenes los que levantamos las banderas de la libertad, los que exigimos democracia y respeto a nuestra vida y no nos hemos detenido en el camino.
La juventud siempre será la voz de la verdad, tal vez nos equivoquemos, pero siempre vamos a coincidir cuando algo tiene que cambiar en nuestro país o en el mundo; lo demostraron los jóvenes que se enfrentaron al zar Nicolás II de Rusia y luego rectificaron al revelarse contra el Estado totalitario de la Unión Soviética, no dejaron callar su voz cuando salieron masivamente a derrumbar el Muro de Berlín y a construir las revoluciones contra los regímenes comunistas de Europa del este, tampoco cuando salieron a las calles de toda Venezuela a reclamar sus derechos en el 2014, donde por cierto, fueron cruelmente reprimidos y torturados por las fuerzas de seguridad del Estado.
